lunes, 26 de octubre de 2026

ROBERTO SALAS MIÑO



FOTOGRAFÍA


Prisioneros de realidad absoluta,
abracen sus caos recientes en columpios de desesperación silenciosa,

pues los vientos ardientes
no decolorarán palabras presuntas,
sino las elevarán
a un festín de atrevidos animales públicos,

Hoy sostengo tu ataúd en mis manos;
negro como mar nocturno,
sombrío como voluntad;

nadie se acerca por el miedo,
y esto es mentira;

su perfume incita,

acaricia lamentos que destrozan mil almas.

No te parezcas a mí;

su ataúd no tiene cabida para dos.

MIEDO

Cápsula de disfraz indiferente
dentro tuyo conquistaría mundos de sueños,

acercad tus mejillas
a la luz de escenarios;

realiza tu show de miradas desnudas
al compartir tu asco
de imposibilidad,
de falta atrevida,
de huesos incrustados por incertidumbre;

salta y salta en tu espacio cuadrado,
no es una burbuja de vida,
es el eco de tu creación al silencio;

del espectador que espera verte sumiso a tu entrega.

Frota el pulgar derecho de tus pies húmedos
y besa
tu inconformado deseo de cópula estrecha
en este abrir y cerrar de ojos
de nubes de surrealidad.

 

 IMPULSOS

 

 Hablar por otro en un juego de sospecha,

cuando el vecino comenta tus flores de ciego,

preguntándose qué duda girará por tu alma.

 

¿Cuándo las palabras debiesen brotar

desde la mente al cuadernillo

sin interferencia del pensamiento?

 

¿Cuándo por complacer a todos te quedas sin vida

y retiras todos los vocabularios malditos

para decir que estarás bien sea lo que sea,

y ves que la preocupación de ellos es la tuya propia.

No teniendo cómo defenderte del mundo si no es con una química

descifrable sólo por el más certero de los científicos?

 

SOLO

 

 Exhausto manifiesto mi pérdida,

me cuelgo en un alambre de hoja

para sacudir la tormenta.

Solo como calle negra.

Solo con ilusión hilarante.

Necedad de sentir tu amor alejado,

a distancia magna,

perecedera.

Me abro la carne verde

y me trago un árbol

que se arrepiente en silencio.

Me castigo romántico,

Muerto, con celos impropios.

Muerto, de apego escaso en lo ‘real’.

 

 

 

Veo sólo máscaras

y por ello estoy muriendo.

Las buenas intenciones vuelan

por el cielo desgarrado

junto a los corazones en llanto.

 

El camino es de una decadencia

desmedida.

 

 

II.

 

Una oración salió de mis labios trémulos

y mi piel congelada.

La lluvia había abandonado el lugar

para molestar a otros mendigos.

El sol llegó confundido

y lo miré hasta cegar mis pestañas.

 

III.

 

La noche llegaba con sus áspero silencio,

su ciudad se tornaba muda,

callada como muerte disfrazada.

Yo la veía llegar desde mi terraza,

acurrucado en un rincón.

La veía tan intensamente

que cerraba mis ojos para no irme con ella.

Me gritaba.

 

Mis ojos se posaban en sus estrellas débiles.

Querían caer.

Algo pasó y no pude verlo.

¿Fue el murmullo del viento?

Una sagaz ave me miró desde el infinito.

Bajó.

La acaricié como a una amante.

Era su noche.

Tibia y melancólica.

En una extensión de alas partió,

dejándome su más preciado don:

 

El amor por la noche de áspero

silencio.

 

 

CABIZBAJO

 

Cómo doblegar el paso cabizbajo

cuando los rostros proponen

seguir erguidos en un juego maquinal.

Cómo continuar una afrenta contra la vida

cuando esta se posa en forma vertical

y los aullidos son celosos de nuestra felicidad.

El camino se torna fallido

en los intentos sentimentales

y estamos a la diestra del temor y la inconsistencia.

Me declaro indefenso ante tal abuso del caos.

Me declaro en inocencia ante la culpa

de vivir en incongruencia.

 

Siento morir a mi hermano,

éste camina en la tumba

que nunca quiso comprar.

La insolencia me dice que pare la batalla

y me deje seducir por la nada.

 

Mas mi pereza no llega a ese extremo.

Amo la vida.

Amo el llanto de los impacientes cabizbajos.

 

INEPTOS

 

 Anido en este silencio.

Los pies no sirven en esta estructura.

Prosigo en el desbalance

para volver a caer en lo material.

 

He cambiado a Dios por el ser.

No existe para mí la amistad

que no esté colgada de los techos del cielo.

 

Camino mirando lo desconocido.

Estoy envuelto en la vergüenza ajena.

Este mundo salta de lo inverosímil a lo profano.

 

Ayer miraba el arte como un idilio.

Hoy me aseguran que estoy loco.

Por ello cargo la cruz de los mafiosos

y me desquito con mis pasos.

Tomo el brebaje de los impíos

y expongo sus máscaras.

 


ESTOY

 

Estoy viendo cómo muere mi arte

Camino con  mis muletas oxidadas

Te diré que nada estará bien

Llorarás aún más en tus rincones solitarios

Como esperando que te aquieten o te callen

En los brazos imaginarios de todos los días

Mi poesía decae

Y la amenaza de ser inconstantes nos quiebra

Jadeas por superar tus ruinas

Me hago mendigo de mí mismo

Para seguir en la honestidad de mi sin maquillaje

Y el valor de enfrentar la vida

En cómplice relación con la locura

 

TIERRA DESIERTA

 

Se pone el sol buscando descanso al día terrible

Sus últimos rayos se unen a la brisa del mar callado

Son horas de gran alegría para el padre estelar

Finalmente dejará de mirar la condición humana

Pero llegará otro día

Para cumplir el mandato de su Dios

 

I

 

Hay canciones de mirada asesina

Y corpulentos árboles secos por oscuras sensaciones

Vacío es el sol en las mañanas cansadas

Son horas muertas y sin sabor

Como disecada la sangre en el cuerpo

Veo los mundos de mis labios rojos

Besando las visiones doloridas de mi mente

Es así como los peces saltan sus caudales

Y voy siguiendo las duras penas de ningún olvido

Amanece mi cerebro en proporciones milenarias

Para hacerme  fuerte como orugas pastando

Los pétalos de mis regiones son vastos

Los murciélagos de mi mirada avasallan los lugares

Mientras mis dedos no pueden alcanzar el sol

Hay variaciones en el viento frio que hiela mi espalda

Dios es solo una palabra más, como decir prisa o asco

El lodo sube por la vida

Y los pájaros desnudos de ciudades visitan los campos

Nada me es indiferente cuando cantan los malsanos

Las cantinas me son ajenas como las iglesias

Y los murmullos de antiquísimo poder son silbatos moribundos

Hay furiosas actrices mirando por las ventanas del mundo

Viendo los petrificados dioses de algún tiempo

 

1 

Contorno violeta  de la nube

Abismo entre la máscara y la piel

Idealmente esto sería una fiesta,

pero los ladrones se llevaron la música

Todo parecía una tormenta

Y todos buscaban al culpable

de la naturaleza de las cosas

Terrible injusticia hacia los miserables

Marchando en la fila donde todos estaban quietos

La rebanada de la fruta se perdió

Y tú eres el responsable de tu tiempo

La búsqueda fue compartida para encontrar tu esencia,

como un film que diriges

Lleno de espíritus que se revelan

a cada paso

Estableciendo redondos amaneceres

y ocasos

 

 

IV

 

 

No camines en mi tiempo

Pues en el abismo te volverías loco

Mereces un refugio que te aparte de mí

 

X

 

 

El horizonte caía hacia la nada

Como una catarata hacia la oscuridad

El vacío se tragaba al tiempo

Que se confundía con las últimas estrellas

Y la maldición de estar solos se iniciaba

Que arduo trabajo era pensar

Pensarse

El tiempo moría al acercarse la lluvia

Y renacía del árbol mojado de la sabiduría

 

 

XVI

 

 

La farsa del beso húmedo y la caricia eléctrica

Buscabas el amor donde no estaba

Y querías su mano cuando ya estaba dormida

Y vigilabas tu reloj para zambullirte

en el cuerpo del hombre vulnerable

Creció la imaginación cuando el tiempo conoció a otra mujer doblada

Que caminaba y caminaba con una biblia negra que leía antes de que acabara la noche

 

Roberto Salas Miño, Merssi. (Antofagasta Chile, 1976). Comienza sus estudios de básica en la Escuela de Coya, Coya, campamento minero creado por los gringos en la VI Región. Estudia su Enseñanza Media en los Maristas de Rancagua, y después de un viaje a los Estados Unidos, Oregon. Concluye sus estudios en el Instituto Inglés de Rancagua. Mientras comenzaba a leer poesía, como a Neruda, Residencia en la Tierra, Cartas a un joven Poeta, de Rilke. Las Flores del Mal de Baudelaire. Intenta comenzar su vida Universitaria. La que fue un verdadero fracaso. Paseándose por carreras ‘artísticas’, como Arquitectura, Diseño hasta ‘humanistas’, como Sociología y Derecho. Lo que logró cierta estabilidad a esta vida caótica fue su producción literaria en poesía. Logró publicar cuatro libros: Delirios de Abril, 1998. De Desgarro y Presencia, 2013. Irracional, 2013. El Olvido de Dios, 2020. Tiempo 2022.